Un Espejo Negro en San Telmo


El próximo viernes 12 de enero a las 19.30 horas y en la sala de exposiciones de la Escuela de Arte San Telmo de Málaga tendrá lugar la inauguración de la exposición Ver, oir y callar de Juanjo Fuentes.
 
Artista apasionado, amante de lo cotidiano y de la creación sin medida, Fuentes juega con su mundo y el nuestro propio, repleto de guiños exquisitos. Así nos lo muestra en el texto de Álex Martín Rod.
UN ESPEJO NEGRO

Todo aquel que conoce a Juanjo Fuentes (Málaga, 1961) sabe cómo ha sido esa hilarante deriva que ha sido su vida; desde las decenas de latitudes que él ha recorrido y vivido o hasta donde han viajado sus piezas, las personas y personajes que ha conocido y las historias que le han pasado con ellos. Entre ese extenso e intenso anecdotario el sitio en el que nos encontramos es una parte capital. Aquí, en la Escuela de Arte de San Telmo fue donde entró en contacto con la modernidad y la vanguardia, conoció con profundidad la obra de Picasso, los expresionistas y los movimientos De Stijl y la Bauhaus, quién le causó especial inspiración, sólo hemos de mirar a nuestro alrededor. Esta exposición se convierte en una gran composición mondrianesca, los colores rojo, azul, amarillo, negro y blanco bañan la sala para transportarnos a un principio y un final. Principios y finales como lo fue la obra de Mondrian o Malévich o los inicios con la creación para Fuentes.

En Música para camaleones, Capote narra lo «sedante» e «inquietante» que era un espejo negro que había pertenecido a Gauguin, donde se inspiraba, como otros artistas, para encontrar nuevos espectros de color, descansar la mirada y encontrar inspiración. La disposición de las piezas —en su mayoría objet trouvéintervenidos por él mismo— según los colores de la Composición de Mondrian, del mismo modo que Yves Saint Laurent en los años 60 Juanjo Fuentes estampa a sus objetos fetiches. Del mismo efecto que el espejo causaba a Capote, esta muestra nos lo hace a nosotros: el diálogo de los espejos en sala con los grupos compositivos, el reflejo del fondo del mismo color sobre el cromado negro de Los Tres Monos, invirtiendo el proceso del pintor ruso, nos introducen en un mundo paralelo, como si cruzásemos a través del espejo. Por último en el centro de la sala dos columnas clásicas, metáfora a su fundamentación creativa con el espacio donde nos encontremos; entendiéndose así la exposición como una propia ontología del artista.
 
Álex Martín Rod
La exposición se podrá visitar hasta el 2 de febrero.
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