Exposición de obra gráfica de Eugenio Chicano en la Sala Ibn a Jatib


El equipo de la Sala Ibn a Jatib, se complace en invitar a la extraordinaria exposición que abre este curso 2017-18: una colección de grabados de Eugenio Chicano.
Las series, estampadas unas en los talleres Polígrafa (Barcelona) y otras en el estudio de Perry Oliver (Nerja), nos muestran una visión única de Málaga que no nos dejará indiferentes.

Necesitamos volúmenes para acercarnos a la extensa y compleja obra del maestro Chicano.

Con mis propias limitaciones y el espacio presente, me permito mirar hacia arriba para enfocar solamente una sencilla y fascinante estrella Chicaniana.

Eugenio dibuja una estrella. Para que la estrella sea suya, primero la observa por “una mirilla contorsionista” y sin distorsión, la lleva luego incrustada pero flameante, a su destino preciso en el cielo del cuadro.

La estrella de Chicano es única como identidad creativa. Aparece como una firma en lo alto. Son líneas que definen al artista sin tenerle preso.

Es una estrella en la que otro artista puede inspirarse, sin pintarla ni ponerla en un cielo, como Eugenio.

Además creo que él es el único capaz de reinventar su propia estrella.

¿A que podemos atribuir esta extraordinaria singularidad? ¡que no reside solamente en sus estrellas! sino también en cada cara y mano, zapato y sendero, árbol y pájaro, ad infinitum.

Tiene Eugenio un gran dominio del medio. Entiende y respeta sus materiales y su mano no tiembla ni duda.

Su obra es fuerte y confiada en su razón de ser y su elaboración técnica, en la selección de sus temas y en su belleza.

Quisiera proponer una cosa más:

A mi parecer, cada objeto y persona dentro de un dibujo o grabado, cartel o pintura de Eugenio Chicano cuenta una historia basada en hechos reales, experiencias propias del pintor, que enriquece el escenario plástico-dramático con historias vividas.

Cuando pinta un plato de pescado está recordando un almuerzo en un chiringuito con su querida Mariluz, o una divertida cena con amigos, o una Gala Malagueña, o una fiesta fantástica del Acuario Municipal.

Su plato y su pescado no son cualesquiera, aunque quizás el cuadro no nos explique la referencia. Diría que, cuando no está inmerso en la materia misma, Eugenio revive aquellos momentos.

Sus cuadros asumen una vida añadida y hay a menudo una evocación de lo universal en lo más sencillo y singular.

¡Y cómo no! Eugenio Chicano, encantador, o serio y temible guerrero de palabras, es un narrador nato de sus aventuras y desventuras, anécdotas e historias de la vida cotidiana en un contemporáneo contexto político-social, sólidamente articulado, como el creador y crítico apasionado que es.

Así su obra le acompaña y cuenta su vida desde una extensa y fascinante trayectoria personal; todo ello sentido y pensado, reflexionado y contado al realizar su arte.

Perry Oliver

 

 

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