Embarquen por la biblioteca. Una aproximación a los viajes literarios

Embarquen por la biblioteca (Embarquenporlabiblioteca.jpg)  Autor: ARANA PALACIOS, Jesús
  Editorial: Gijón, Ediciones Trea, 2013
  Páginas: 159
ISBN: 978-84-9704-720-3

Cada vez es más frecuente que el lector, en busca de las huellas de un autor o de un libro por el que quedó fascinado, emprenda un viaje; de hecho, son muchas las agencias de viajes y oficinas de turismo las que incluyen entre sus variadas ofertas las llamadas rutas literarias: visita de Oviedo siguiendo los pasos de Clarín, los escenarios de Mercè Rodoreda en Barcelona, los de Machado en Soria o la ruta de Lorca por Granada, entre otras.

Jesús Arana estudia en esta obra el fenómeno de los viajes literarios entendiendo estos no como una moda pasajera o como un fenómeno nuevo, sino como un medio para conocer mejor la obra literaria e incluso conocernos mejor a nosotros mismos. Se centra en estudiar cómo el autor actúa de inspiración y modelo en el inicio de estos viajes, quién es el viajero literario y qué busca, así como conocer los motivos para los cuales debería servir un viaje de estas características. Para ilustrar sus premisas, entre otros, utiliza el ejemplo del escritor Simon Goldhill, el cual, al hablar sobre los múltiples peregrinajes que los viajeros realizan a la casa de las hermanas Brontë, concluye que “cada visitante asiste a un pequeño drama personal que le obliga a definirse a sí mismo. Todo en la casa habla de lo cotidiano y al mismo tiempo proclama la excepcionalidad de las niñas que vivieron allí, y eso nos hace preguntarnos cómo nos imaginamos a nosotros mismos, cuánto tenemos de extraordinario y cuánto de excepcional, de qué manera estamos vinculados a algo muy local y somos cosmopolitas al mismo tiempo, cuánto hay en nosotros de esas chicas solitarias, obligadas a ocultar su enorme talento”.

A lo largo de estas páginas, el autor nos comenta cómo el interés de los lectores por conocer aquellos lugares en los que transcurrieron las vidas de los escritores surge en las primeras décadas del siglo XIX, cuando estos se convierten en estrellas mediáticas. Así rememora distintos casos de viajeros literarios de la época de la talla de Dostoyevsky y su hermano Mijaíl, quienes deciden en San Petersburgo visitar el lugar donde Pushkin se había batido en duelo, su antigua casa y la habitación donde murió; la periodista norteamericana Nellie Blye, que se propone seguir los pasos de Phileas Fogg, el célebre personaje de Julio Verne, en sesenta y dos días en vez de ochenta; Azorín, que hace a pie la ruta de don Quijote; o Federico García Lorca quien, dentro de su gira con La Barraca por tierras gallegas, visita Padrón para conocer la casa en la que había muerto Rosalía de Castro.

En cuanto a los destinos literarios, Jesús Arana propone un sinfín de posibilidades: ciudades, rutas, eventos, casas natales, cabañas, cafés literarios, hoteles e incluso cementerios. Es el caso de las ciudades literarias que bajo la figura de un gran escritor, James Joyce con Dublín, José Saramago con Lisboa, Charles Dickens con Londres o Marcel Proust con Paris, nos describen la idiosincrasia del lugar y sus gentes; aunque como el autor enfatiza “ni las ciudades pertenecen (literalmente hablando) a un solo autor (primera objeción), ni (segunda objeción) los autores son siempre de una única ciudad. O las rutas literarias, como la que realizó Cesare Fiumi en su obra En la carretera siguiendo los pasos de quienes conquistaron el Oeste o nuestra conocida ruta del Quijote realizada por Azorín y que sirvió de inspiración para la creación de bellísimos textos como los de Cees Nooteboom o Claudio Magris, quienes también quisieron sumarse a estos seguidores del Quijote. Los eventos literarios son también otra posibilidad cada vez más frecuente debido a las múltiples citas de los autores con sus lectores. Y, todo ello, sin olvidar el fetichismo existente por las casas natales de los autores, sus reuniones en cafés literarios o estancias en hoteles. No obstante, Arana insiste en que además de estos destinos y lugares reconocibles, el mejor viajero literario es aquel que valiéndose de su propia intuición descubre lugares ocultos que cobran relieve bajo su atenta mirada.

Los viajes literarios son, en palabras del autor, un gesto de admiración y cariño hacia el autor extrapolable a otros seres queridos, como es el hecho de descubrirle a alguien esos escenarios que son importantes para nosotros. Con este manual dividido en tres partes, una primera centrada en dar una definición de lo que se entiende por viaje literario, una segunda relativa a los destinos y una tercera, algo más breve, sobre las guías de autores y ciudades, Jesús Arana nos presenta un verdadero viaje literario por los autores, libros y escenarios de obras que incitan, sin duda, a realizar más de uno de ellos.