Jardines verticales en el CEIP Manolo Garvayo

Hace ya años que nuestro centro se preocupa por el medio ambiente y tiene como uno de los pilares del Plan de Centro el trabajo de concienciación, el aprendizaje y la acción sobre los problemas medioambientales de nuestro entorno más cercano. En años anteriores hemos trabajado, hasta convertir en un hábito, el reciclaje de papel, envases, pilas, aluminio… con la participación y el compromiso de todo el alumnado del centro. Además, llevamos varios años trabajando nuestro huerto y nuestro jardín, preparamos, sembramos, regamos cuidamos y recogemos distintos productos para valorar la importancia de la tierra en nuestra alimentación, el cultivo ecológico, y los beneficios de los espacios verdes en nuestro entorno.

Este año nos planteamos aumentar la presencia de espacios verdes dentro del centro. Tenemos jardineras en algunos espacios, pero nos parecía interesante aumentar la presencia de plantas, como instrumento para mejorar la estética de nuestro centro y contribuir a una mejora en la calidad de nuestra “atmósfera escolar”. Así que nos pusimos manos a la obra. Buscamos en internet distintas soluciones para ampliar nuestro jardín y así descubrimos los “Jardines Verticales” Descubrimos distintas maneras de cubrir paredes y fachadas con macetas y jardineras. Pero queríamos mantener nuestros principios de “reducir, reciclar y reutilizar” para nuestro proyecto. Encontramos distintas opciones, pero nos quedamos con la de utilizar viejos pales de madera como base. Al alumnado le ilusionó la idea de tener que trabajar la madera para poner los pales en condiciones de soportar la vida de las plantas.

Buscamos como siempre la complicidad de la comunidad educativa y desde el AMPA nos llegaron los palés que servirían de base para nuestro proyecto. Comenzamos a trabajarlos: lijado, tapa poros, pintura… en pequeños grupos, las distintas clases fueron pasando por nuestro improvisado taller para hacer todo el trabajo. Revisamos medidas de seguridad para el trabajo y precauciones para no dañar el medio ambiente con el uso, la limpieza y el deshecho de los restos, de los productos de sellado y pintura de la madera. Aprendimos a proteger nuestra ropa con los bonitos delantales que nos facilitó Leroy Merlin. Nos organizamos por parejas para hacer el trabajo más fácil. El trabajo se fue  desarrollando y poco a poco los pales se iban transformando. La ilusión por completarlos y verlos colgados iba creciendo día a día. Hasta que el trabajo de preparación y pintura de la madera estuvo listo.

Estudiamos la forma de colgar los jardines en la pared. Supimos que la mejor forma era hacerlo con los mismos “ganchos” con los que se instalan los muebles altos de las cocinas. Así que colocamos la parte correspondiente en los jardines. Habíamos buscado el lugar adecuado para colgarlos teniendo en cuenta la necesidad de luz de las plantas, la necesidad de tener un acceso adecuado para regarlos y que su colocación no supusiera un peligro para nadie en el centro. Supimos también como colocar una tela permeable que sujetaría la tierra y las plantas en cada uno de los compartimentos del jardín. Cortamos los trozos y los unimos con grapas a la madera.
Recogimos de nuestro jardín exterior los plantones con los que rellenaríamos los jardines verticales y compramos algunos más. Aquí también hubo que investigar sobre qué plantas aguantarían en el interior del edificio sin luz directa, como sería el ritmo de crecimiento de cada una de ellas, sus necesidades de agua…
Pedimos a nuestro “manitas” del centro, el conserje, que nos colocara en la pared los ganchos para colgar los jardines y lo preparamos todo para la instalación.

Colgar el primero fue lo más difícil porque lo habíamos rellenado con la tierra y las plantas y pesaba muchísimo. Pero equivocarse es la mejor manera de aprender, en los siguientes colgamos primero la estructura y una vez en la pared los fuimos rellenando. Hemos colocado cuatro, pero ya tenemos pensado seguir colocando más en la fachada exterior del cole.