Laberinto de Emociones en el IES Manuel Alcántara

Laberinto de Emociones en el IES Manuel AlcántaraEl IES Manuel Alcántara ha organizado un “Laberinto de Emociones” para contribuir con la eliminación de la violencia de género. Sus principales objetivos han sido implicar a la comunidad educativa en un acto integrador y participativo, concienciar y educar en la No violencia como método para la resolución de conflictos, erradicar la violencia contra la mujer en cualquiera de sus formas y erradicar la violencia y el dominio en las relaciones personales, especialmente las afectivas.

La actividad central consistió en un laberinto-yincana sobre las relaciones sentimentales, por el que el alumnado (por grupos) tenía que ir pasando, viéndose progresivamente “enredado” en la maraña de violencia psicológica escalonada (control, aislamiento, represión, desprecio) hasta llegar a la violencia física, mostrando en todo caso la posibilidad de salir del laberinto mediante la comunicación con amistades, centros educativos, profesionales, organismos oficiales especializados, etc.

En las tres primeras horas (previas al recreo) los distintos grupos bajaron al patio de manera escalonada, a través de un pasillo que daba acceso al patio-laberinto. Cada tramo representaba un grado en esa escala de violencia en las relaciones, pero con una puerta que permitía dejar esa situación/relación violenta -amigos/as en el primero; familia, adultos cercanos y personal del centro en el segundo; y 016, especialistas, asociaciones e instituciones en el tercero-, mostrando que en todo momento hay una salida.

Laberinto de Emociones en el IES Manuel AlcántaraUna vez terminado el recorrido, los agentes colaboradores generaron un breve debate y reflexión, que continuó en el aula, guiada por el profesorado.

Actividad asociada “Rompamos con la violencia contra la mujer”: diez minutos antes del inicio del recreo, el alumnado del centro se congregó en el patio. Una alumna y un alumno leyeron el manifiesto del centro -redactado por alumnado de 3º de ESO-, y una profesora un poema relacionado con el tema tratado. Un grupo de alumnas representó una coreografía asociada a una base rítmica y unas consignas coreadas por el alumnado. A continuación, se invitó a que todo el mundo participase en el “derribo” del laberinto, cortando los hilos de lana y “tumbando” los muros de de papel continuo.