El profesor José Antonio Binaburo galardonado en los IV Premios de Educación Ciudad de Málaga

El filósofo y catedrático de Enseñanza Secundaria José Antonio Binaburo ha sido galardonado con una Mención Especial en los IV Premios de Educación Ciudad de Málaga organizados por el Ayuntamiento de la capital.

José Antonio Binaburo ha sido miembro del Gabinete de Educación para la Cultura de Paz y Asesoramiento sobre la Convivencia Escolar de la Delegación Provincial de Educación en Málaga e impulsor y coordinador de la Red: Escuela Espacio de Paz de la Junta de Andalucía; ha coordinado el Equipo de Valores de la Delegación Provincial de Educación de Málaga y publicado numerosos libros y artículos relacionados con el ámbito de la Filosofía, las Ciencias Sociales, Humanidades y la Cultura de Paz. Ha sido profesor de Filosofía en el IES Basauri de Bizkaia y del IES Cánovas del Castillo de Málaga, así como profesor de Didáctica de la Filosofía en el ICE de la Universidad de Deusto.

Ha colaborado con diversas universidades españolas y extranjeras y en la actualidad es profesor en el Máster Interuniversitario en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos (Universidad de Cádiz, Universidad de Granada,Universidad de Málaga y Universidad de Córdoba).

Al acto de entrega de premios asistieron en representación de la Delegación Provincial de Educación, el delegado, Antonio Escámez, y la jefa del Servicio de Ordenación Educativa, Eva Moreno.

Otra Mención especial ha sido para el Colegio SAFA–I CET, por su aportación al desarrollo educativo en la ciudad de Málaga, mientras que los premios de Educación “Ciudad de Málaga” han recaído en alumnos de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato con nota media de 10 en ambos casos.

Entre las alumnas galardonadas se encuentra Delia Boyano López de Villalta, que ha cursado los estudios de Bachillerato de Arte en el centro público Escuela de Arte San Telmo, y que se dirigió a los presentes con las siguientes palabras:

“Muy buenas noches a todos. Me llamo Delia y me gustaría comenzar este discurso hablando de mi experiencia personal.

Yo, desde siempre, y también fuertemente inculcado por mis padres, había sentido un amor especial por el mundo del arte. Cuando era pequeña  ser artista era una ilusión creciente, pero como suele ocurrir con los niños pequeños casi nadie les hace más caso del que su encanto infantil merece.

No obstante, una vez ya en 4º de ESO, me decanté por el Bachillerato de Artes Plásticas y Diseño. Todos parecieron sorprenderse, especialmente en el colegio, de tal elección. No podían concebir cómo una persona podía desperdiciar su talento con algo que consideraban vano, fútil e incluso inútil, como el arte.

“Dedícate a algo más serio, con salidas”, me decían. Y yo me limitaba a responder: “Cada uno tiene derecho a buscar su talento en aquello que ama”.

Así, como imagino que el resto de mis compañeros también comenzaron, yo empecé mi bachillerato con el claro objetivo de superarme a mí misma, aprender y mostrar que la valía de una persona puede ser demostrada en cualquier ámbito, y no hay derecho que nadie menosprecie nuestro trabajo.

Y si he contado todo esto ha sido para hacer un homenaje al esfuerzo personal, y dar a todos los que han conseguido buenos resultados mi enhorabuena, diciéndoles además que no desistan ni dejen de perseguir sus sueños, por muy imposibles que puedan resultar en un principio, o porque alguien trate de hacernos cambiar de opinión. A veces, incluso si los resultados no parecen tan buenos a primera vista, uno puede aprender de la experiencia y seguir adelante. Tampoco debemos desanimarnos porque nos digan algo tan habitual a día de hoy como que “estamos en crisis”. Son ya muchas las veces que he escuchado eso de “da igual a lo que te dediques, de todas formas no vas a encontrar trabajo”. Y las personas que, como nosotros y tantos estudiantes, se han esforzado cada día, no podemos permitirnos el lujo de pensar que nuestro trabajo no valdrá la pena. Seguro que el esfuerzo y la pasión por lo que crees tiene una utilidad.

Bueno, además me gustaría hacer referencia a los otros nueve alumnos que, como yo, han obtenido el Premio Extraordinario de Bachillerato, cuyo mérito es grande, al haber sido obtenido a través de un examen en el que participaron más de 250 alumnos. Esto quiere decir que nosotros somos afortunados, pero sólo somos la punta de iceberg, ya que  representamos una gran cantidad de chicos y chicas que mejoran cada día en sus estudios, con sus días buenos, malos y regulares.

Por este motivo, por último, me gustaría  hacer una mención especial a los profesores de la Escuela de Arte de San Telmo, de Málaga, y al trabajo del profesorado de la enseñanza pública en general, que sin duda seguirán formando jóvenes para el futuro, a pesar de las dificultades. Además de agradecer este premio al Ayuntamiento, por apoyar a la gente joven de Málaga”.

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