El CEIP Antonio Checa aprende a comer sano… haciéndolo


En el CEIP Antonio Checa Martínez de Torre del Mar se opina que la mejor manera de aprender a hacer una cosa es… haciéndola.

Por eso, cuando se planteó hace varios años que el alumnado aprendiera a comer sano, decimos que lo aprendieran teniendo experiencia reales, en primera persona. Además, que fueran gratificantes y placenteras. No se trataba de darles charlitas de lo importante que es comer fruta, o verduras…, sino de crear experiencias que hablaran por sí solas. Por eso, en todas las clases de nuestro cole hacemos esto:

– De nuestra casa traemos fruta. Con ella, hacemos zumos de naranja y, a continuación, hacemos macedonias de fruta. “Regamos” con algo de zumo la macedonia recién preparada para  evitar el proceso químico de oxidación (ponerse de color “marrón). En un ambiente festivo, brindamos con el zumo de naranja y nos comemos la macedonia. ¡Uhmm, qué bueno!

– Otro día, vamos a comprar fruta en una frutería del barrio. Cada uno de nosotros llevamos 50 céntimos. En la frutería, cada uno elige la fruta que más le gusta y la paga al frutero. De vuelta al cole, lavamos la fruta y nos la comemos. De esta forma, además de alimentarnos de forma sana, aprendemos a ser consumidores responsables.

– Cocinamos en clase ensalada mediterránea y filete de carne de ave (pechuga de pollo) a la plancha. ¡Está genial! Hacemos el proceso completo: cada uno lleva un euro; ponemos el dinero en común; vamos al supermercado que está al lado del cole, compramos lo necesario: lechuga, tomate, aceite de oliva y pechuga de pollo. Nos lavamos las manos, cocino en clase, me lo como y reciclo los restos (orgánico y plástico). Soy consumidor responsable y desarrollo el gusto o placer por cocinar en casa, que es una comida más sana que la industrial, que lleva grandes cantidades de sal, azúcar y productos químicos para que se conserve el alimento meses y meses. Pedimos ayuda a padres y madres para la plancha (para no quemarnos), a la vez que aprendemos normas de Seguridad e Higiene a la hora de cocinar y usar fuentes de calor. Trabajamos también la coeducación, rompiendo moldes machistas (del estilo de “el sitio de la mujer es la cocina” y cosas así). ¡¡Todos y todas somos iguales!! Desarrollamos también así el gusto por la cocina mediterránea tradicional, realizada por nosotros y nosotras, que es más sana que la compra de productos alimentarios industriales ya elaborados, que tienen mucha sal, azúcar y conservantes.

– Hacemos la pirámide, real y grande, de la alimentación saludable, en formato tridimensional, usando recortes de los folletos de los supermercados y ayudándonos de la foto “Pirámide de la alimentación saludable” que aparece en la web del SAS. Es un trabajo colaborativo, en grupos, hecho en clase.

Y es que queremos desarrollar, no solo una mente sana, (formación académica en idiomas, ciencias, matemáticas…), sino un cuerpo sano, que nos permita vivir a lo largo de nuestra vida en condiciones óptimas de salud.

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