Cuentos para la motivación en la jornada de acogida del IES Ben Gabirol


img_1236En el IES Ben Gabirol de Málaga se ha convertido en tradición que desde hace tres cursos, en las jornadas de acogida de comienzos de curso, la orientadora Ana Cobos reciba al alumnado con cuentos educativos con moraleja.
El alumnado de primer curso de ESO es recibido con el cuento titulado “La manzana que quería ser estrella”. Con este cuento, las niñas y niños reflexionan acerca de la importancia de apreciar las cualidades que cada persona tiene, antes que anhelar las que tienen los demás, olvidando mirar hacia el propio interior para descubrir la estrella que cada persona lleva dentro.
Este cuento es ilustrado con una manzana que se corta delante de todo el alumnado para que vea cómo realmente cada manzana guarda en su interior una estrella de cinco puntas, lo que deja al alumnado asombrado y divertido con la historia.
En las semanas posteriores, el alumnado sigue trabajando el cuento de la manzana que quería ser estrella configurando su propia estrella en papel, recogiendo en ella sus propias cualidades, de modo que una vez expuestas en la pared del aula, se va construyendo el propio firmamento de cualidades del grupo. Son interesantes actividades para la mejora de la autoestima, la convivencia y la cohesión grupal.
img_1248En los grupos de segundo de ESO, la orientadora les contó el cuento de “Popi, el alpinista”, aquel montañero que siempre encontraba una excusa para no terminar el recorrido de acceso a la cima de la montaña de su pueblo, lo que generaba las burlas de sus paisanos y su propio malestar. Con este cuento se asemejan las excusas para no subir la montaña a las excusas para no esforzarse en el estudio. Todo cambia cuando Popi recibe unas gafas mágicas en las que siempre se ve la cima de la montaña más cerca. De ese modo, el alumnado comprende la importancia de marcarse un objetivo por el que trabajar, un objetivo asequible por el que merece la pena luchar, al fin y al cabo, un proyecto de vida.
Los cuentos educativos proporcionan a los niños y jóvenes una magnífica oportunidad de sonreír y divertirse mientras van asimilando mensajes que son importantes en su desarrollo personal. Aquel anacrónico refrán de “la letra con sangre entra” no tiene fundamento en un mundo que proporciona todo tipo de mensajes en envases muy atractivos, por eso, apostemos por los cuentos, la imaginación y la dulzura en el sistema educativo porque como decía Mary Poppins: “Con un poco de azúcar, esa píldora que os dan, muy contentos tomaréis”.
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