Exposición “Ikaro” del fotógrafo Vicente Holgado en la sala de exposiciones de la Escuela de Arte San Telmo de Málaga


12473573_923194991104058_4355070182409474410_oEl pasado jueves 14 de enero tuvo lugar en la sala de exposiciones de la Escuela de Arte San Telmo de Málaga la inauguración de la Exposición “Ikaro” del fotógrafo Vicente Holgado.

El comisario de la muestra, Cayetano Romero, nos regala unas fascinantes palabras que esclarecen la intención de Holgado con sus envolventes imágenes fotográficas.

“IKARO

La historia de Ícaro (Creta, 3000 a.C.) es, sobre todo, la historia de un absurdo error constructivo, pero es también, sin duda, una lección mitológica contra la rebeldía, contra la esperanza de ir más allá, de transgredir lo establecido. Ícaro cae porque desobedece a su padre, el magnífico Dédalo, constructor del laberinto de Creta y de unas alas que hay que manejar con prudencia, superficialmente, sin dejarse llevar por la locura de volar, de acercarse a un sol, Helios, que lo castigará haciendo que caiga fatalmente al mar.

El origen del proyecto de Vicente Holgado (Córdoba, 1965) es también un error, pero sin más consecuencia aparente que la nerviosa espera de un almuerzo, que se prorroga en el tiempo, por el proceso de deshielo de una Melva congelada.

12513953_923194787770745_1518978464986522419_oMientras el tiempo pasa, Holgado recogerá con una Nikon ese momento que el hambre amenaza con hacer largo y desesperante. La piel del pescado, tras el macro de su vieja cámara, se le antoja un lugar, tal vez un espacio abisal; marcas como caminos y colores como cuadros de Turner.

Entonces, recuerda sus primeras pinturas de estudiante en la Facultad de Bellas Artes, eran cuadros llenos de materia, la pincelada gruesa, volumétrica, a veces azules, violetas y grises plateados, como esa piel que ahora recorre con una mirada que no es fotográfica precisamente (Vicente H. nunca se ha considerado un fotógrafo) si no absolutamente pictórica. Más de dos mil fotografías se suceden unas tras otras. Buscando huellas en la piel, aparecen las aletas semienterradas en el hielo, como un fósil petrificado y quieto.

“El mundo reflejado es la conquista de la calma (…) parecía que les faltaba a los objetos la voluntad de reflejarse.”

12465996_923194784437412_6555230483219196877_oEsta reflexión de Gaston Bachelard, puede muy bien encabezar la segunda parte del proceso, pues es a través del reflejo, cómo Holgado deconstruye la imagen, remitiéndola a una nueva realidad hasta ahora desconocida, aparecen así las formas que vemos, los restos de ese hipotético Ícaro, en la simetría aplicada sobre la zona donde se encuentra la aleta del pez.

Decía Borges que a la realidad le gustan las simetrías y es entre esta realidad provocada y aquella otra realidad imaginada, como resultado de esta especie de test de Rorschach fotográfico, donde bucea Vicente Holgado, descubriendo lo que parece, la huella fósil de aquel vuelo mitológico”.

Se podrá visitar la exposición hasta el próximo 10 de febrero de 2016, de lunes a viernes, en la Escuela de Arte San Telmo, C/ El Ejido, 3.

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